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lunes, 11 de marzo de 2013

El árbol Tania

Había una vez una semilla de un árbol llamada Tania.

Desde muy chiquitita quería ser un cerezo muy alto, maduro y rosa, muy muy rosa.

Vivía en una caja de semillas con sus hermanas; Teresa, Tami, Teruel y Tamar.

Vivían muy apretujadas entre si, o sea que no tenían mucho espacio.

Un día, la inspectora Telma y ganadora durante XVII años dijo:

—"Hello", ¿me podría dar unas semillas?. En especial de cerezos.

—Por supuesto, a ver, déjeme mirar... Aquí. Valdrían 30$ pero se las dejo gratis. Adiós, vuelva pronto

Ella se fue a su campo y las plantó. Por ejemplo, a Tami la dejo a un lado, a Teruel a otro, y a Teresa a otro.

Pero Tania, por mucho que se esforzaba y todo el abono y fertilizante que le echaban, etc... no conseguía crecer.

—¡Ahí va otra vez!, arriiiiiibaaa... —decía ella —arriiiiiibaaa... —decía una y otra vez.

La inspectora Telma, se enfurecía cada vez más, y no era porque no creciese, sino porque Teresa había crecido, Timi también y las demás también.

Ella era la única que quedaba por crecer.

Please, plant, could you grow?☺ —decía. (Era una bilingüe. Eso quiere decir que hablaba dos idiomas) Por favor, planta, ¿podrías crecer?

Un día, empezó a llover y, absorbiendo la lluvia y el sol, consiguió crecer.

—¡Uhhhhmm...! Cerezas... —decía mientras se comía las deliciosas cerezas de Tania.

—Conseguí crecer, ¡ufff...! —dijo aliviada.

domingo, 3 de febrero de 2013

La fruta que tenia un don



Había una vez, una fruta normal y moliente, una ciruela, como todas las demás. Se llamaba Daniela. Un día, la iban a comer unos humanos para la merienda pero dijo:

—Me voy a escapar, no quiero que me coman.

Sacó sus patitas y echó a correr. Su amiga, la naranja, la intentó detener:

—¡Espera, no te vayas, a todas nos van a comer, ¿que tal si lo hacemos juntas?!


La fruta le hizo una pedorreta y le dijo:

—Nada de eso. A mi no me van a comer, adiós frutas.
 
Daniela se va a México
Daniela se va a México
Y se marchó. No se sabe a donde se fue. Se dice que se fue a Mexico, donde no volvió.

Ella sí estaba en Mexico y la aceptaron para trucos de magia. Su jefe le preguntó:

—¿Sabes hacer alguna cosa magica como, no se, hacer malabares, convertirte en conejo o....?

Ella le dijo a su jefe:

—Si se, —dijo— es coger a un niño, ponerlo en esta caja, con una sierra, cortarlo a la mitad y, cuando no se den cuenta, el niño se va y desaparece su amigo. ¿Que le parece?

—Perfecto. Que no falle, ¿he...?

—¡Claro, jefe!

Al dia siguiente, acudió un montón de gente, señoras, caballeros y niños, con tal alboroto cuando le tocó el turno a la ciruelita.


—¡Señoras y señores, niños y niñas, ahora, necesito un voluntario, ¿quien se atreve?!

Todo el mundo dijo:

—A mi, a mi — ó

—Yo, yo, por favor.

Eligió a Veronica, la hija del panadero.

—Por favor, Veronica, tumbate aqui, aqui.

—¿Que me van a hacer?


La ciruela Daniela, no le habia oído. Vero se tumbó y con una sierra, la corto en dos partes.

—¡Ay! —, se oyó.


Cuando estuvieron distraídos, Veronica se fue tras el telón, mientras los otros respiraban rapidamente.

Luego, cuando volvió Veronica, todos aplaudieron.