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lunes, 18 de febrero de 2013

El yogur Eugenia

Había una vez, un yogur de fresa, vamos a ver, con trocitos.

Estaba guardado en la nevera, que, hacia un frío de muerte.

Decía constantemente:
 
―Brrr... que frío hace aquí dentro. Decía y repetía.

Un día, sintió un cálido frescor y, un uf.... Era porque habían abierto la nevera.

―Bueno, bueno, estos niños no comen "na". Voy a decirles  que se coman este yogur ahora mismito ―decía su madre.

Pero, al yogur había algo  que no le convencía.

Era que Ana y José eran dos niños muy revoltosos. Pero comían fatal.

―Mm mm...yogur, me gusta, comemos ahora ―dijo Ana.

―¿Seguro? Bueno, por probar ―decía José.

Al yogur, bueno, le gustaría que se lo comieran y, no escapó.

En un momento dado, se fue. Pero, ¿sabeís a donde?

En mente tendréis: Amazonas, Hawai o Hawiwi, como le llama el yogur, Caribe, Perú....

Pues no, se fue a ..... ¿Os acordáis del helado Alicia y la tableta Julia? Pues, se mudó con ellas.

Pero...



                   AVISO:

Te queremos decir, si eres Euge, que nos hemos ido, igual que tú Recuerdos a la   familia y amigos.
     
     Firmado:

     Alicia Julia.



El mini-yogur estaba decepcionado, pero.... ¡ya sé!

¿Que tal si me voy con Nora el dado?

Y así lo hizo.

Y vivieron felices con el plato en las narices.

jueves, 24 de enero de 2013

El hilo mágico

 El cuento de la historia de Mónica


Había una vez, una chica llamada Mónica.

Mónica trabajaba como costurera en una tienda de ropa llamada Stik.

Nadie lo sabía, pero tenía un secreto, uno grande, grande, más bien, muy grande.

Os contare lo que sucedía. Era que, para coser, tenía un hilo mágico que cuando decía:

     —¡Verde, vestido! ¡Roja, camiseta!— se hacía el vestido ó camiseta.

Ella, en realidad, no sabía ni jota de coser. O sea, no sabía.

Su jefa, que era muy dura, le obligaba a hacer las peores cosas, como: barrer, fregar, limpiar el polvo, hacer la comida....; y aparte tenía que salir a por la compra y mancharse de barro, o en un día esplendido de sol, si empezar a llover se mojaba y ella no tenía paraguas....

Su jefa se llamaba madame Carry y su tienda tenía muchísima fama entre todos los habitantes de su ciudad; que, a propósito, se llamaba ”House city” y estaba gobernada por su excelencia el rey Alfonso II.

Luego, a Mónica le encantaba el dulce, los caramelos, la tarta, las piruletas, el chocolate...., pero de eso no podía abusar mucho, pues comía al día una chuleta y agua.

Nada más, era muy poco, pero se había acostumbrado a ello.

Luego, no salía casi nunca, no tenía ahorros, casi ninguno y sus amigos eran: hilo, aguja y mesa.

Un día, en la plaza se celebró un concurso de hilar.

Las participantes eran: Leidi Cose y Melodi Run.

Las reglas consistían en:

ü       No tener aguja eléctrica

ü       No ser un robot y hacerlo cuando digan YA.

Mónica se presentó al concurso, pero sin el hilo mágico.

Cuando dijeron YA, ella se hizo una furia y, teje que te teje, ganó el concurso y la libertad.